He leído con sumo interés el articulo de D. Inocencio Arias en el periódico el mundo en el que realizaba un análisis de los hechos que han sembrado de escombros algunas calles británica, hecho que han causado muertes, destrucción y sobre todo pánico, mucho pánico entre la población.

He de reconocer que esta muy bien escrito, que acierta casi en todo, pero se equivoca en algo. Se equivoca al añadir una componente racial al problema. No es el único.

Seamos claros, el racismo no ha tenido nada que ver en estos hechos, salvo, quizás, la muerte que originaron los hechos iniciales Y PACIFICOS del pasado sábado, que posteriormente degenerarían en los hechos criminales que todos conocemos.

Llevo viviendo muchos años, demasiados, en esta isla y por tanto hablo con la autoridad que me confiere el haber compartido mi existencia con sus gentes, gentes de todos los estratos sociales, de diferentes clases, con oficios, con beneficios.

Eso sumado al incesante bombardeo de imágenes ofrecido por las televisiones británicas me ha permitido identificar el tipo de personas involucradas en los hechos vandálicos entre los que había blancos, negros etc. Todos vestían de una forma muy peculiar, llevaban el uniforme ‘chav ‘(chav son un subgrupo social o tribu urbana que se caracteriza por vivir del cuento a cuenta del estado sin oficio conocido y empapados de alcohol, sidra para ser mas precisos) cuya característica primordial es su afición por la violencia y por ese eufemismo llamado criminalidad de baja intensidad. Otra de sus características es su xenofobia, especialmente contra los emigrantes de cualquier color o condición que lleguen a esta isla para hacer lo que ellos no hacen, trabajar. Ahí si. Ahí existe racismo. Los xenófobos son precisamente los que aparecen en algunos medios como victimas del racismo institucional. (Un hecho, que dicho sea de paso existe, pero no tienen nada que ver con los hechos actuales)

Apartare de eso el Señor arias ha dado en el clavo. La adicción a los beneficios sociales de cierto sector social británico, los Underclass que diría Murray, es el caldo de cultivo en el que ha surgido este grupo violentísimo al que las autoridades ha tratado con guante de seda ante la incredulidad de la gran mayoría de los ciudadanos que viven, trabajan y pagan sus impuestos con los que se mantiene a esta escoria. Tal vez las cosas cambien pero me temo que no. Los chavs y sus familias son votos y eso siempre esta presente en la mente de los políticos. Como ejemplo el mismísimo Sr. Cameron sorprendió a propios y extraños tiempo atrás cuando pidió que se les diese un abrazo a los encapuchados (la capucha en pleno agosto es una de sus señas de identidad del colectivo chav aparte de un medio que les permite delinquir sin ser reconocidos)