Se comenta que el origen de las filtraciones es un departamento del propio ministerio de Fomento. Y nos quedamos tan anchos.
En otro país, su responsable ya tendría un pie en la calle. En la Celtiberia, no. Eso no ocurre, o al menos no ocurre tan a menudo como debiera, en las instituciones españolas. Aquí no dimite ni el tato (o la tata) por muchas burradas que se hagan.
-¿Por qué va a dimitir la ministra? ¿Acaso fue ella la que envió el fax a los periódicos? No lo creo
-A mi ni se me pasa por la imaginación que la ministra halla enviado el fax. De hecho aun tengo serias dudas sobre su capacidad para utilizar una maquina de fax. De lo que no tengo dudas es de su incapacidad para reaccionar ante los desaguisados de sus subordinados. De hecho mucho me temo que no tiene la menor intención de hacerlo.
Pero ella, como el Felipito Tacatun de la televisión franquista, sigue.
Sigue cobrando a pesar de su ineptitud.
El otro día, al hablar de Pepiño me refería a la mediocridad de una gran parte de la casta política española. Ahora no puedo por menos que reafirmarme en lo mismo.
Y buena prueba de ello es, no solo la lo expuesto anteriormente, sino la falta de reacción de una oposición, aparentemente inexistente o muda, que ahora mismo debiera de estar pidiendo la cabeza de la ministra en vez de quedarse callados, que es precisamente lo que están haciendo.
Las filtraciones son muy serias y están poniendo en peligro la credibilidad de la comisión de investigación del accidente aéreo. Pero parece que eso importa poco, muy poco. Como también importa poco, o nada, el daño que estas filtraciones puedan hacer a los familiares de las victimas.
Yo no se quien se beneficia de ellas, pero tengo una cosa muy clara. La ministra debiera de dimitir, aunque solo fuera por dignidad.
Un saludo
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la ministra hace tiempo que ya tenia que tener su dimision......
un abrazo.
buen fin de semana.