A la hora de comenzar a escribir esta columna los chinos nos están dando un baño a los españoles en el Baloncesto. Así son las cosas, y hay que aceptarlo.
De hecho, soy de los que creen que hay ocasiones en que una derrota puede venir bien como cura de humildad para hacer reaccionar al equipo, para recordarles que en la cancha hay otro grupo de jugadores que no se van a dejar vencer por ser vos quien soy.
Esperemos que sea eso, y no el inicio de la cuesta abajo.
Entre tanto, y bajo la anestesia general de las olimpiadas nos olvidamos de que el mundo sigue girando, lo que implica que ciertas cosas siguen estando ahí aunque por aquello del anestésico no seamos conscientes de ello.
Siguen los conflictos sociales, las guerras, las catástrofes naturales, las hambrunas, etc.
Pero no nos damos cuenta, Estamos demasiado adormilados.
Entre los éxitos (o fracasos) deportivos, la playa y (en algunos casos) la discoteca, es que no nos queda tiempo para nada ¡Oiga!
Por Fin España ha reaccionado. Al final podremos con los chinos
Pero la comunidad internacional sigue sin reaccionar en tantos otros frentes…
Luego nos quejamos de que haya tanto zumbao revolucionario.
Pero es que, en muchos casos, los zumbados tienen razón. Y conste que no me gustan sus métodos. Nada justifica la violencia.
Pero seamos serios. Sin poner en marcha medidas que acaben con muchos de los problemas que afectan a millones de personas en el planeta, la tensión seguirá creciendo y con ella el riesgo de conflicto social o incluso belico.
No seamos memos. Los problemas están mucho más cercanos a nosotros de lo que queremos admitir.
Los problemas están en nuestra propia casa.
Están en el creciente número de desempleados, en el aumento de la morosidad, del endeudamiento y en el consecuente incremento de algunas manifestaciones criminales.
Los problemas son la corrupción política y empresarial, los intentos gubernamentales por controlar a sus ciudadanos (el gran hermano tecnológico) el afán de protagonismo de los inútiles con cargo.
Mejor no sigo, me deprimo, les deprimo.
Al final el baño chino solo ha sido un mal susto. Tras la prorroga nos los hemos ventilado.
¿Hemos? Yo no. Yo no he jugado.
Ya me entienden los españoles se los han comido con patatas y han vencido el partido. Tras eso ¿Qué importa todo lo demás?
Pelillos a la mar y cervecita en el chiringuito para celebrar… quien pueda.
Un saludo
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Pues ya sabes lo que se dice: a grandes males, grandes remedios. Yo también entiendo que haya zumbados que le líen la manta a la cabeza y la emprendan a tiros teniendo en cuenta como está el mundo y las situaciones tan horribles en las que viven algunas personas, algunos pueblos.
Me viene a la memoria aquella película de Michael Douglas, Un día de furia. No se si la hayas visto. Un tío aparentemente normal un día se le inflan las narices y la emprende a tiros.
Una vez que terminas de ver la peli te das cuenta de que ese tipo podrías ser tú. Un día podrías estar tan harto, haber tocado fondo, y estar tan cansado que, si te ponen un arma en la mano, eres capaz de cualquier cosa.
Hay mucha desesperación pero de esa apenas se habla, prefieren edulcorar y disfrazar la realidad lanzando millones de fuegos artificiales mientras un millón de chinos sonrien con esa dentadura profiden y en casa millones de personas en todo el mundo aplauden idiotizados sin entender que muchos de esos chinos están muriendose por dentro.
Que asco de mundo, joder¡¡¡ Besos
Pero lo mas curioso de caso es que tu puedes verlo, yo puedo verlo, muchos otros podemos verlo, sin necesidad de ser ingenieros nucleares, y sin embargo los expertos, la clase politica, los economistas y su corte celestial siguen ciegos.... o prefieren seguir ciegos. Algun dia se arrepentiran, de eso estoy seguro.
Nunca pense que seria capaz de vivir lo suficiente para ser testigo de una revolucion. Ahora estoy convencido de que muy pronto la vamos a ver
Un saludo