Glastonbury
Este año, al menos de momento, no podemos quejarnos. El verano se ha afincado en la isla y disfrutamos de un tiempo perfecto… hasta que lleguen los nubarrones, creo que se esperan para mañana.
La culpa de este cambio de tiempo, el festival de Glastonbury, que se inicia dentro de pocas horas.
Es una de esas tradiciones británicas. Todos los años ocurre lo mismo. Comienza Glastonbury y el tiempo cambia, para peor.
Creo que no ha habido edición del mismo sin su buena dosis de lluvia y barro.
No voy a entrar a hablar de ese festival al que nunca he acudido. No me apetece. Prefiero quedarme en casa, lejos de tal villa mientras se produce el evento. Quizás es que me estoy haciendo viejo.
Me gusta ir a Glastonbury pero sin festival, es decir, la legendaria la isla de Avalon, corte que fuera del Rey Arturo, su esposa Ginebra y los caballeros de la tabla redonda.
Glastombury, la villa Mágica, esotérica, alternativa, hippie. Glastonbury de los druidas, las brujas, los paganos y el propio Cristo, de quien se afirma visito la villa siendo niño de la mano de su tío, un mercader.
Lugar donde leyenda y realidad se unen sin que sea posible adivinar donde termina la una y comienza la otra, con sus espacios secretos, ocultos, misteriosos. Con sus puertas del infierno, sus fuentes de energía y su pozo del cáliz que aun no he visitado.
Ese es el Glastonbury que me gusta y no el del concierto masificado donde casas discográficas, artistas de pacotilla y estrellas en declive dan la puntilla a la música, prostituyéndola en pos de sus propios beneficios materiales. ¡Que no cuenten conmigo!
Ahora lo entiendo. El cambio en la climatología coincidiendo con el festival es la reacción de los dioses por la invasión del capital en su recinto sagrado. Ahora lo entiendo todo.
Un saludo




nipinchonicorto dijo
¡Buas! ¡Qué pedazo de festival!¿Cuándo dices que empieza? Naa, hombre, es broma.
Sí, entiendo perfectamente lo que comentas, bueno más o menos. Verás, en Caravaca hay un paraje natural al que he ido desde pequeño. Al principio a pasear con mis padres y con mis hermanos, luego con los amigos del colegio a bañarnos en calzoncillos y algunas veces desnudos (antes apenas había gente allí), a subirnos a los árboles, a hacer cabañas, a meternos en el Torreón de los Templarios, a perdernos por Las Cuevas del Marqués, a "robar" albaricoques, a coger bolsas enteras de alatones(1) para, al día siguiente tirarles con un canuto los huesos a los compañeros. Luego, cuando fuimos creciendo íbamos allí con las primeras amigas especiales, las primeras cervezas a escondidas, el primer cigarro... Las Fuentes del Marques se llama aquel sitio.
Todo esto para decir que aquel paraje es para mí y para nosotros un lugar lleno de recuerdos, de sentimientos, de magia. Se les ocurrió a los de incultura hacer allí un festival de rock, trashmetal, punk (ojo, a mi esta música me encanta, antes incluso más que ahora). Ponían, como el lógico el escenario, unas cuantas barras para vender cerveza y demás y un urinario que nadie utilizaba... Te puedes imaginar como quedaba aquello, los nidos de los pobres patos chafados, el río lleno de mierda hasta reventar, alguna ardilla muerta y las que no traumatizadas, colillas, cristales, vasos rotos, trozos de ropa, total todo hecho un desastre. Los grupo ecologistas se quejaron y tras varios años, el festival ya no se hace ahí.
Maaadre mía que parrafada te escrito aquí para decir que sí, que entiendo lo que dices. Lo entiendo y lo comparto.
Un saludo el-puyazo y perdona hombre, como se nota que no tengo ganas de estudiar jajaja. Bueno, hasta pronto. Nos vemos
(1) El fruto del Almez o Alatonero, Celtis australis
20 Junio 2008 | 12:35 AM