En todas partes cuecen habas...
En todas partes cuecen habas y al parece en el Reino Unido, también.
Según datos publicados por la administración británica, la llamada violencia domestica se ha multiplicado por tres en un año. Hablamos de Inglaterra y Gales.
O sea que lo de liarse a hostias en casa no es patrimonio exclusivo de la Celtiberia. También ocurre en UK.
Pero aun hay más. De todos los casos denunciados ante la policía, menos de un 17 por ciento acabaron en condena, a pesar de lo cual las autoridades lo consideran un éxito. ¡Con poco se conforman los políticos británicos!
La violencia domestica, de género, o como la queramos llamar es un asunto complicado y creo no equivocarme al afirmar que combatirla exclusivamente con medios policiales es, aparte de difícil, insuficiente. Es necesario analizar sus causas así como el papel que la sociedad actual juega en este problema.
Porque se bien es cierto que violencia de genero ha existido toda la vida, también lo es que en la actualidad las cifras de la misma se han disparado.
Digo que es difícil combatir este tipo de delito por medios policiales por el hecho cierto de que ocurre de puertas a dentro, es decir en el hogar, y por tanto es difícil de detectar hasta que bien se produce una denuncia, bien se produce una desgracia.
Y digo que es insuficiente basando mi afirmación en el hecho probado de que las medidas tomadas hasta la fecha, léase policía especial y tribunales específicos, no han podido evitar que el número de casos siga creciendo.
Lo primero que ese necesario es sumergirse en la personalidad del agresor, y estudiar otros factores de tipo social rodeando este tipo de casos. ¡Ojo! He dicho agresor, pero igualmente hubiera podido decir agresora, ya que esa es otra de las asignaturas pendientes en esta materia.
Y es que no hemos de olvidar que el crimen familiar contra los hombres también existe, aunque las victimas, por razones sociales, son menos proclives a denunciarlo. Imagínense el papelón:
“Sr. comisario que vengo a denunciar que mi Sra. me pega”
Incluso si el Sr. Comisario lo toma en serio, el en el inconsciente de la victima esta la percepción de que lo van a tomar por un calzonazos y por tanto prefiere callar.
De hecho, y sin querer con ello hacer responsable a las victimas de su desgracia, creo no equivocarme que alguno de los casos que salen a la luz puede desarrollarse de esta forma:
Sra. que abusa, bien verbal, bien físicamente a su pareja. Sr. Que sufre en silencio el abuso de su pareja, aguantando carros y carretas sin poder hacer nada al respecto. Factor externo que sitúa al Sr. en una situación de stress insostenible. Sra. que decide darle a la sin hueso en el momento menos adecuado. Estallido final con asesinato y posterior suicidio.
Seamos sinceros. La escena descrita en el párrafo anterior no solo es posible, sino que en muchos casos es más que probable.
Lo que no justifica un asesinato, o una agresión, eso ante todo. Pero demuestra que no se puede medir todos los casos de forma similar.
Y demuestra también que ciertas medidas en las que un sexo legalmente adquiere ciertos privilegios, pueden a la larga propiciar un desenlace contrario al deseado.
Pero a lo que íbamos. Tenemos los celtibéricos una cierta tendencia a pensar que somos lo peor de lo peor. Las noticias en este sentido de la prensa británica muestran que los hombres españoles no son ni mejores ni peores que los de otras latitudes a las que por razones que se me escapan, tendemos a poner como ejemplo a seguir.
Un saludo


lascosasdepepe dijo
Que tengas un buen fin de semana.
un abrazo.
14 Marzo 2008 | 04:38 PM