ETA ha vuelo a hacer oír su voz siniestra, esta vez como cierre de campaña electoral, matando a un hombre del pueblo llano, a un trabajador.
No es momento para la discusión política. Los grandes partidos, en un gesto humano, han decidido suspender los actos electorales. No esta el país para fiestas.
Si algo ha caracterizado la legislatura pasada ha sido la imagen de desunión entre los demócratas. No culpo ni a unos ni a otros. No es el momento.
Pero si que es el momento para que, independientemente de lo que ocurra el domingo en las urnas, esa desunión de paso a una unión compacta de todos contra quienes no respetan a nadie, contra los que solo saben expresar sus frustraciones con la violencia. Son como los violadores.
Según muchos expertos el violador suele ser un tipo impotente, incapaz de obtener placer, mucho menos de brindarlo, en el transcurso de una relación sexual normal.
Los etarras son impotentes políticos. Incapaces de brindar placeres a pueblo optan por la violencia, de forma similar a como lo hace el predador sexual. De verdad, creo no equivocarme al decir que están enfermos. Enfermos de odio, de rabia, y… vuelvo a repetirlo, de impotencia.
Porque sus locuras revolucionarias no convencen a nadie. El pueblo no quiere saber nada de ellos. Tampoco los que se confiesan abiertamente nacionalistas.
Que una cosa es una nación vasca, algo por otra parte absurdo en el marco de una unión europea cada día mas potente, y otra muy distinta un estado de corte estalinista, como supuestamente persiguen estos forajidos.
ETA ha vuelo a hacer oír su voz siniestra, matando al hombre. Pero ETA acaba de dar un paso mas hacia su propia destrucción. ETA a matado a un hombre, eso esta claro, y a atacado a toda una sociedad hastía de sangre y odio.
Quizás y aunque se que suena absurdo, la solución pase por olvidar monsergas políticas y por la creación de un gabinete de unidad nacional cuyo único objetivo sea acabar con la lacra terrorista. Un gabinete nacido de la unión de todas las fuerzas democráticas en el que los mejores de cada partido tomen las riendas del poder. Un gobierno de concentración, algo normal en otras democracias en épocas de crisis, que posteriormente diera paso a la normalidad democrática sin terrorismo.
Pero lógicamente eso no va a ocurrir. Los intereses partidistas son demasiado fuertes como para contemplar la idea de renunciar a una victoria en las urnas y dar paso a un gobierno de unidad. Eso no va a ocurrir. Pero al idea, ahí queda
Un saludo

es una voz siniestra.
un abrazo y buen fin de semana.