Uno de los temas estrellas de la pre-campaña electoral es el relacionado con la economía, y en este sentido hay opiniones para todos los gustos.

Desde el gobierno se nos informa que todo va a las mil maravillas, y desde la oposición se hacen afirmaciones de carácter catastrofista, es decir, que según ellos el país anda de culo, cuesta abajo y sin frenos.

¿Quién tiene razón?

Creo que los segundos andan mas acertados, pero no por las causas que pregonan, sino por el estado general de la economía global mas que por las acciones del actual ejecutivo.

Y es que es como para echarse a temblar, lo cual, dicho sea de paso, tampoco es algo nuevo.

Hace ya mas de 13 años que aterricé en esta isla, una de las grandes potencias económicas del planeta, y desde entonces vengo pregonando exactamente lo mismo. Lo éxitos económicos de los que tanto se vanaglorian todos los gobiernos occidentales son absolutamente ficticios, es decir, de cartón piedra.

Es cierto que se ha vivido una cierta bonanza económica, pero ¿a que precio? Ha sido una bonanza que va a costarnos muy cara, y ahora ha llegado el momento de pagar.

En UK, por poner el ejemplo que tengo mas a mano, el tan traído y llevado boom económico se ha basado en unos cuantos factores entre los que cabe destacar el endeudamiento generalizado de los ciudadanos y el crecimiento de la precariedad laboral.

Como consecuencia de lo primero la situación actual en la rubia Albión es mas que alarmante. El numero de ciudadanos que se ven incapaces de hacer frente a las deudas contraídas es altísimo, con muchos de ellos a punto de declararse en bancarrota o a punto de adoptar otras medidas alternativas similares. Dicho de otro modo, los bancos van a comenzar a ganar menos. Eso a su vez va a conllevar otras consecuencias incluso mas graves. Con menos dinero en circulación, el consumo se tiene que frenar por narices, lo que sin duda representa una amenaza terrible para el sector industrial, ya de por si bastante tocado.

Si he de creer las informaciones que tengo, la situación en Celtiberia es bastante similar, con familias endeudadas hasta las cejas.

Los bancos se han enriquecido a consta de endeudar a sus clientes. Ahora les da la espalda con las bendiciones de los gobiernos que previamente permitieron el desarrollo del desaguisado por aquello de mantener la mentira de la economía boyante. Si a eso añadimos el factor de la precariedad laboral, no creo exagerar al afirmar que vamos a existir al bochornoso espectáculo, (especialmente bochornoso para los gobiernos) de ver a mucha gente perdiendo desde las botas hasta la camisa. Y eso que unos y otros decían que las cosas iban bien.

Sigo pensando que es un error querer hacer análisis de la situación económica basándose única y exclusivamente en la llamada macro-economía. Es necesario volver la mirada a la realidad social, a las cuentas corrientes de los ciudadanos. Solo así es posible tener una visión aproximada de la realidad. Lo demás son fuegos de artificio, espejismos o engañabobos con los que se intenta vender un paraíso cuando la realidad es que una gran mayoría estamos viviendo en un autentico infierno económico.

Pudiera dar algunas ideas acerca de cómo acabar con esta situación, pero me abstengo. Y lo hago porque lo mínimo que me llamarían seria soñador iluso, lo mas probable, me llamarían loco.

Un saludo