No se cuantos han sido, no me quiero poner a calcular, pero me temo que muchos. Muchos han sido los años que han pasado desde que he visto algo similar. Tantos como que he de remontarme a mi época de estudiante tetín en la escuela de primaria en aquellos tiempos de segregación sexual (o por razones de genero, que en aquellas épocas venia a ser lo mismo) en la escuela, el imperio, el oro de Moscú y el Una grande y libre que diría Serrat.

Pero el Alcalde de Madrid me ha hecho volver a vivir situaciones olvidadas, esas en las que el hijo del Dr. Pudiente acudía al grupo escolar con un balón de cuero con el que jugar al Fútbol. Por lo general lo pasábamos muy bien correteando por el patio y dándole patadas al esférico.

Pero había días en los que el hijo del doctor pudiente no estaba de acuerdo con la alineación y acababa diciendo aquello de… si no me ponéis de delantero, no juego. De esa guisa bien conseguía lo que quería, o se acababa el partido, a veces incluso antes de haber comenzado.

Claro que muchas otras veces éste se desarrollaba con el típico balón de goma naranja, que por lo general era balón de balonmano, o con la no menos típica pelota hecha a base de bolsas de plástico y papeles. En esos casos al hijo del doctor ricacho le daban bambú mientras los demás seguíamos con nuestros juegos.

A Gallardón un hombre crecidito, entrado en años y supuestamente inteligente no le han dejado jugar de delantero en el equipo del colegio popular, y por tanto ha dicho que se va, queno juega mas… de momento.

Claro que como en el caso del chiquillo de mis historia siempre hubo pelotilleros que se acercaban al hijo del doctor para darle consuelo, ya se sabe el olor de la pasta atrae a ciertas personas tanto o mas que el olor de la mierda a las moscas.

Y en esas estamos ahora mismo. El niño Gallardón con rabieta y los monosabios a su alrededor dándole consuelo.

Nunca he valorado la gestión del alcalde madrileño. No se si es bueno, malo o regular. Pero al menos en lo tocante a actitud esta claro que es un inmaduro al que le faltan un par de aclarados y un centrifugado. Tiempo al tiempo.

Lo que esta claro es que ha hecho un flaco favor a su partido. Porque la imagen que desde fuera se tiene de la formación popular es cualquier cosa menos la optima para encarar unas elecciones generales.

El hijo del Dr. Pudiente de mi historia creció, fracaso en sus estudios, y acabo tirado en las calles con la heroína como única amiga.

Creo no equivocarme al afirmar que los monosabios de Gallardón se alejaran del mismo cuando, como cabe esperar, sus días como político activo finalicen al culminar su actual periodo de mandato en el consistorio madrileño, ya que dimitir, seguro que no dimitirá por mucho que halla dicho. Claro que también es posible que el edil cambie de formación política, o incluso que ésta acabe mutando si los resultados electorales próximos no le son favorables. Lo dicho, tiempo al tiempo.

Un saludo