Hay cosas que no puedo entender, especialmente en estos tiempos donde, al menos en occidente, cualquier confesión religiosa pinta menos que Maximino en Haro, salvo en el plano moral y como es normal, para sus seguidores.
Pero parece ser que hay quien aun se caga por las patas abajo, cuando imaginan que los inquisidores les tienen en la lista negra de futuros combustibles, y por eso, aunque ni creen (ni dejan creer) se llevan las manos a la cabeza cuando el papa, un obispo o el sumsum corda dicen, o hacen algo que se salga del guión.
Así por ejemplo el Papa decide dar la espalda al respetable y son los ateos los que arman el gran cirio.
Bocones y plumíferos de la modernidad se escandalizan y ponen el grito en el cielo. Hablan de involuccionismo, de actitudes reaccionarias etc. Y claro, al ciudadano de a pie nos meten el miedo en el cuerpo. Vamos que ya estoy viendo yo al sucesor de Torquemada apareciendo con el infiernillo de butano dispuesto a freírme los caireles por vivir en pecado con mi parienta civil.
###La Hoguera, la hoguera la hoguera.###
Personalmente que el papa cante una misa de frente, de lado, de espaldas o en pantalón corto me parece irrelevante, máxime cuando la explicación oficial para el cambio es de carácter meramente estético.
Pero incluso si fuera un caso de regresión, como soy “no practicante” me seguiría dando igual. Imagínense si fuera ateo. Entonces, me la sudaba.
Pero mi admirado Eric Sopena esta que no le llega la camisa al cuerpo ante el riesgo de involución. Lo dicho, que la inquisición anda revolucionada, o al menos eso parece.
Imaginemos una situación al margen de lo religioso. Imaginemos por un momento que mañana el manager de uno de los equipos de la liga de baseball norteamericana decide que a partir de ese momento van a salir al campo a jugar descalzos y van a correr de espaldas por el terreno de juego. ¿Qué debiéramos de hacer? ¿poner el grito en el cielo? ¿pedir ayuda al séptimo de caballería?
Como personas a las que el Baseball nos importa un bledo, haríamos o diríamos nada. Eric Sopena y sus pares, tampoco.
Pues es lo mismo con la el papa. Si de verdad somos laicos y la iglesia nos la trae floja, no tenemos derecho a venir soplando gaitas.
Creo que en este caso el derecho a critica la acción papal, de haberlo, es patrimonio exclusivo de los creyentes.
Un saludo.

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