Xenofobia II
Mi comentario de ayer y sobre todo la respuesta de los lectores me ha dejado atónito. No esperaba tanto, aunque es de recibo reconocer que el tema da para mucho, levanta pasiones y algo mas, ampollas.
Ayer di mi visión personal sobre la xenofobia poniendo como ilustración mi experiencia personal, algo que no le puedo desear a nadie.
Hoy voy a intentar rizar el rizo e intentar explicar el por que de la xenofobia. A buen seguro algunas personas que ayer se mostraron disconformes con mi escrito hoy quizás (digo quizás) me den la razón. Otros me tiraran piedras, Gajes del oficio.
Voy a comenzar con un caso real como la vida misma en el que esta involucrado un chaval de 7 años.
Hace un par de días tuve un encuentro con el chaval en cuestión y con su padre. Estábamos comentando el comportamiento del muchacho y el padre se mostraba orgulloso del progreso del Pequeño en la escuela.
-estoy muy orgulloso con Thomas. Sus resultados escolares han sido fantásticos, una autentica sorpresa teniendo en cuenta el problema anterior
-¿Qué problema?
-No te rías, pero hace unos meses tuve que ir a una reunión con su tutor donde me expresaron su preocupación porque piensan que tiene una actitud racista.
-¿Thomas? ¿racista? ¡eso es imposible! Pero si solo tiene 7 años!.
Pero era cierto. Thomas había sido formalmente acusado de comportamiento racista con un compañero de clase de origen Pakistaní y por cierto, de mayor envergadura física que el.
Dejo una pregunta en el aire, y me gustaría que me la contestaran. ¿Creen Uds. posible que un niño de 7 años muestre actitudes racistas? Y si sus respuestas son afirmativas, ¿son actitudes racistas genuinas o una simple imitación de actitudes que el crío halla podido ver a su alrededor? Espero sus respuestas, y sigo adelante con mi comentario.
Si estuviera escribiendo este articulo en las postrimerías del siglo XIX no tendría que pensar mucho a la hora de buscar las causas de comportamiento xenófobos. El etnocentrismo imperante en la época, el surgimiento de los nacionalismos en Europa, la toma de contacto con otras civilizaciones hasta entonces desconocidas (y consideradas erróneamente atrasadas) así como una mala (o interesada) interpretación de las teorías Darwinianas serian mas que suficiente para explicar los hechos xenófobos, así como el surgimiento de ideologías que hacían del racismo uno de sus pilares básicos.
Pero ese no es el caso. Estamos a punto de acabar la primera década del siglo XXI y muchos han sido los estudios publicados que tiran por tierra ese tipo de teorías. Lo único que queda, y quizás con mas fuerza, es nuestro etnocentrismo.
Creo no equivocarme al afirmar que el shock causado por el holocausto nazi puede ser considerado el punto de inflexión en el que, al menos en apariencia, las actitudes xenófobas dieron paso a una cultura mas tolerante. Falso. En realidad siguieron campando por sus respetos, y lo que es mas grave, se enquistaron en el tejido social comenzando por las clases menos favorecidos, las clases trabajadoras. El internacionalismo del que hacían gala los partidos de izquierda quedaba anclado en el pasado, suplido por un silencio cómplice.
Todo eso coincidió con los años de las grandes migraciones cuyo impacto fue brutal en países industrializados como el Reino Unido, cuyos habitantes vieron con estupor como su sociedad se “ennegrecía” por la llegada de miles de inmigrantes de color destinados a suplir la demanda de mano de obra. Unos inmigrantes que eran requeridos pero no deseados. Los habitantes de Albión no veían con buenos ojos el oscurecimiento de su isla. Pero lo peor aun estaba por llegar, y no tardaría mucho.
La llegada masiva de inmigrantes coincidió con una etapa de prosperidad económica y los conflictos por aquellos tiempos eran de carácter cultural. Sin embargo con la crisis del petróleo en los 70 y sus consecuencias económicas, colocaron al llamado “estado de bienestar” al borde del colapso y los sentimientos xenófobos se multiplicaron. Institucionalmente cambio la percepción de los inmigrantes, otrora artífices del triunfo económico, ahora una carga para el sistema. Incluso se llego a plantear la posibilidad de repatriar el excedente. A nivel popular ya no se trataba de defender valores tradicionales, sino la olla (puestos de trabajo o los adictivos beneficios sociales que crearon una autentica cultura de dependencia entre los estratos sociales mas bajos de la gente blanca)
Naturalmente la crisis sacudió especialmente a los inmigrantes de origen caribeño y sus descendientes, ya británicos, creando entre otras cosas autenticas bolsas de marginación, y empujando a muchos por la senda del crimen, con la consecuente respuesta social e institucional (policial). Desde entonces negro llego a ser sinónimo de criminal en las mentes de los británicos blancos, aunque la mayor parte de las gentes de color eran respetuosos con la ley.
Otro grupo étnico, los asiáticos, mucho mas metidos de lleno en el comercio (las famosas tiendas de la esquina) habían conseguido, en muchos casos, alcanzar niveles de riqueza que les permitió el que sus descendientes pudiera estudiar, es decir llegar a ser profesionales (médicos, abogados) ascendiendo de esa forma (al menos en teoría) a las clases sociales hasta entonces reservadas a la etnia blanca. La ya de por si existente xenofobia se mezclo con la envidia y el cóctel fue de lo mas explosivo.
Este estado de cosas desemboco en los disturbios interraciales de Brixton, Bristol y muchas otras ciudades británicas.
Tras muchos titubeos la respuesta gubernamental no se hizo esperar, siendo lo mas importante de la agenda lavar la conciencia colectiva con la peor de las soluciones. Discriminación positiva, una medida que hizo el que los aborígenes británicos llegaran a sentirse maltratados por su propio gobierno, acrecentando la xenofobia, aunque eso si, esta se escondió bajo la piel gracias a aquello de lo “políticamente correcto” medidas que sirven para maquillar pero que en realidad no subsanan nada. Los sentimientos anti inmigración siguen y lo que son las cosas los niveles de marginación dentro de los negros afro-caribeños siguen siendo los mismo o incluso peor. En el Reino Unido, no se trata de preguntarse si se producirá otra explosión social. La pregunta es cuando. De hecho me aventuro a pensar que esta puede producirse muy pronto. Las políticas neoliberales de los Blairistas han hecho que la brecha entre ricos y pobres sea mas grande que nunca. Al mismo tiempo una nueva ola de inmigrantes, estos procedentes del Este de Europa dispuestos a trabajar tantas horas como sea necesario por salarios mínimos, y con una preparación académica en muchos casos superior a la de los isleños, que se están viendo relegados a puestos de trabajo de segunda fila, y mal pagados. Las espadas están en alto.
Miremos ahora al caso de España, segundo país receptor de emigrantes tras los Estados Unidos de América (según Tele Madrid) y con una tasa de paro superior a la de UK, pero con unos lazos culturales e históricos que le confieren un atractivo especial entre los inmigrantes procedentes de Latino América y Rumania. A eso se suma la cercanía de Marruecos y África en general con sus hambrunas endémicas. Pero no hemos de olvidar que al contrario que UK la economía española, al menos eso nos cuentan, esta en periodo emergente. No obstante algunas familias españolas, incluyendo la mía, consideran que es injusto el que yo tenga que vivir en el extranjero contra mi voluntad mientras miles de inmigrantes se hacen con los pocos puestos de trabajo disponibles. Claro que eso no es cierto al 100%. Si yo sigo por estos pagos es primero por mis obligaciones familiares, i.e. mis hijos, y segundo porque en España seria imposible conseguir el mismo trabajo y sobre todo las mismas condiciones económicas. Aunque también es cierto que los salarios en UK se han congelado y el coste de la vida es mucho mas caro. Por tanto en mi caso, lo comido por lo servido. O sea que tenemos el primer motivo de fricción. Los inmigrantes nos quitan los puestos de trabajo…, y he de añadir la coletilla que siempre olvidan, …que nosotros no queremos. (caso idéntico al de los mexicanos en USA)
Un segundo motivo de fricción tiene que ver con la percepción de que con la llegada de los inmigrantes la inseguridad ciudadana ha aumentado. Es cierto que junto a los miles de inmigrantes 100% genuinos han arribado cientos de impresentables, con formas criminales que eran desconocidas hasta la fecha. La presencia de bandas de narco-traficantes con sus sucios negocios y vendettas por lo general procedentes de Colombia pesan como una losa a los ciudadanos colombianos legales que ven como se les mira con cierto nivel de desconfianza. Lo mismo ocurre en el caso de los Ecuatorianos y otros ciudadanos procedentes del cono sur Americano, a los que se les identifica casi de forma automática con la presencia en las calles de otros grupos de impresentables como las bandas Latín King ñetas etc. Y no digamos el caso de los ciudadanos rumanos y su asumida (a nivel popular) habilidad para reventar pisos o los Chinos y sus Triadas mafiosas… etc.
Capitulo aparte merece el caso de los ciudadanos marroquíes sobre todo tras los atentados del 11m. Aquello del “too er mundo e güeno” es cosa del pasado ahora “too er mundo e malo, mu malo, malísimo. Lo peor” un mensaje que se ve amplificado por unos medios de comunicación cada vez mas sensacionalistas y morbosos que no escatiman esfuerzos en extender el pánico moral sobre una sociedad ya de por si resentida económicamente y asustada, con miedo. Miedo a los extranjeros, i.e. proclive a la xenofobia.
Porque de acuerdo con el diccionario eso es xenofobia, miedo al extranjero al extraño. Un miedo en algunos casos mas que justificado.
La situación, sin duda alguna, es injusta para las comunidades implicadas. Para todas, incluida las comunidad oriunda, condenada a vivir en un estado de pánico sin antecedentes históricos, aunque parte del pánico sea producto de la sed de morbo impulsada por los medios; el crimen vende, ¡vendamos crimen!
Hay un ultimo punto que quiero reflejar, pero me tiembla la mano porque se que va a levantar ampollas, y es el relativo a la responsabilidad, o no, de esta situación por parte de las comunidades inmigrantes. Va a levantar ampollas porque si bien es cierto que no tienen toda la culpa, también lo es que parte de ella definitivamente les corresponde.
No es un secreto que estas comunidades se agrupan en áreas concretas de las ciudades y que todos ellos forman comunidades compactas. Es fácil deducir que la existencia de elementos podridos no pasa desapercibida para sus miembros. Sin embargo suelen callar.
En esa falta de colaboración es apercibida por el resto de la sociedad como complicidad con los malhechores, aunque en realidad se trate tan solo de miedo o de solidaridad mal entendida con el resto de la comunidad inmigrante. Un cambio hacia una aptitud mas positiva, mas activa en la lucha contra el crimen perpetrado por sus conciudadanos serviría para que el resto de la sociedad dejara de mirar de reojo a quienes han venido a nuestro país persiguiendo el sueño de una vida mejor, igual que hice yo hace ya muchos años cuando me instale en esta fría isla del norte de Europa.
Por cierto. ¿Cuál es la respuesta a mi pregunta? Como sociólogo y criminólogo me interesa saber su opinión
Un saludo




Fe Torija dijo
Primero déjame que respire hondo, creo que es demasiada información en muy corto espacio de tiempo. Supongo, debo hacerlo así por que la historia, ni siquiera la más reciente, es lo mío, que todos los datos y hechos por ti relatados son ciertos y que las conclusiones deben ser, cuanto menos, casi acertadas; aunque no dudo que habrá eruditos que tendrán opiniones y conclusiones distintas como consecuencia de interpretar esos mismo hechos.
No voy a entrar en el trapo, hábilmente tendido, de la responsabilidad de los inmigrantes por pretender recrear microsociedades imitando las suyas de origen y actuando como una familia con los miembros de la misma (ya se sabe, al menos en mi tierra así se dice, que "mi hijo será un sinvergüenza pero que nadie se atreva a decirlo, excepto yo", lo he suavizado bastante pero creo que se entiende), ya he dicho que no voy a entrar, no lo comparto pero los términos para debatir eso son demasiado amplios como para hacerlo por aquí, quizás genere un artículo por mi parte, no sé.
Lo que sí me ha estimulado es la pregunta, sé que es un reto, haces una pregunta sobre un tema directo relacionado con tu profesión y yo soy profana en la materia.
Yo diría que aceptar que un niño de 7 años es racista sería, casi, admitir que el racismo es inherente al individuo y no un comportamiento adquirido, fruto de la "lucha de poder" relatada en tu artículo. Otra cosa distinta es que su comportamiento pueda ser racista, ahí sí, ahí pienso que los niños están constantemente absorbiendo lo que hay a su alrededor. Pero corremos un riesgo aún mayor y es volcar nuestras hipersensibilidades sobre algunos temas, el racismo es uno de ellos, en los comportamientos de los niños, buscando en sus actos justificaciones y explicaciones que sólo podemos encontrar en el mundo de los adultos. Creo que las varas de medir actitudes deben ser distintas para los actos de los niños y de los adultos. Cuando un adulto grita "negro de mierda", la mayoría de las veces refleja un sentimiento de animadversión hacia la raza, cuando un niño pequeño lo dice, suele repetir aquello que ha oído y que sabe que hace daño y, más aún, sabe que produce malestar en quien lo recibe a la vez que relaja a quien lo dice e, inmediatamente, puede ponerse a jugar con otro "negro de mierda" que no le hace sentir así de mal por la causa que sea.
No estoy segura de haberme explicado bien, pero en resumidas cuentas todo esto es para decir que creo que es un gran riesgo dejar que los niños imiten determinados comportamientos pero puede ser igual de peligroso explicar los comportamientos infantiles con patrones de adultos.
No, no creo que un niño con 7 años pueda ser racista, aunque sí pueda comportarse como tal en momentos concretos.
30 Octubre 2007 | 08:37 PM