Con tanto muerto famoso sobre la mesa, me he puesto a pensar (cosa rara) y me pregunto:
¿Por que tiene “la muerte” nombre de mujer? quizás porque la muerte, como las mujeres en general, es justa; nos iguala a todos, haciendo tabla rasa y olvidando nuestras diferencias. Hablo de la muerte, no del sufrimiento previo o de las diferentes formas de morir. En eso como en casi todo no hay justicia. Unos sufren lo indecible otros ni se enteran del transito.
La muerte, dueña y señora poderosa que acaba con la vida. No. Eso no es cierto.
Creo que mas bien al contrario. La muerte no acaba con la vida, sino que la complementa.
Porque sin la muerte ¿seria posible la vida? que es tanto como decir ¿seria posible el día sin la noche o el calor sin el frió? ¡valla Ud. a saber! Supongo que en el plano conceptual no.
Por eso a mi la muerte no me preocupa tanto. Es un proceso inevitable. Es parte de nuestra existencia, el final (eso no lo tengo tan claro) de nuestra andadura vital, de nuestro transito por lo que las personas religiosas llaman “valle de lagrimas”, el ultimo descanso. Largoooooo eternooooooo.
Eso del ultimo descanso es lo que mas me preocupa, no lo tengo tan claro. Digamos que lo acepto como figura retórica, pero me resisto a creer que a partir del momento en que mi corazón deje de latir mi destino es un sueño eterno.
Y conste que a mi me encanta dormir.
Me cuesta mucho conciliar el sueño. Algunas noches no logro hacerlo hasta bien entrada la madrugada:
Dong, la una, y yo sigo leyendo la novela. Dong dong, las dos, bueno apaguemos la luz que si no mañana…
Dong dong dong, las tres…. El sonido de la respiración de mi compañera, los ronquidos de la perra, el goteo del grifo en el cuarto de baño, una sirena en la distancia, un grito en la noche, una discusión de borrachos…Dong dong dong dong, las cuatro. Una vuelta del derecho, una vuelta del revés, esto parece un baile, un empujoncito accidental en su trasero, Upps, se despertó la pobre mujer (con su consiguiente enfado) vuelta a intentarlo.
El picor en la planta del pie izquierdo, ahora en la espalda. Hace calor. Estoy sudando. Dong dong dong dong dong, las cinco. Y así hasta que caigo. Raramente he llegado a las seis.
Pero a lo que íbamos, una vez logrado, una vez he caído en los brazos de Morfeo, lo disfruto, y lo hago en gran parte porque sé que horas mas tarde volveré a abrir mis ojos y nuevamente veré la luz del sol, el rostro –para entonces ya desenfadado- de mi pareja, el hocico húmedo del can, y los objetos de mi alcoba, la guitarra, el piano..
Sé que horas mas tarde volveré a oír (aunque no en estero, placer este del que nunca disfrute por un capricho de la naturaleza) los ladridos cariñosos de mi perra, el trinar de los pájaros, el murmullo de la ciudad que se despierta en la lejanía, la música en el aparato de radio mucho mas cercano.
También volveré a oler el aroma de un café bien preparado (aunque eso es difícil por estas tierras) o de una tostada, o de un croissant cuando despierto en la cama de un hotel francés.
En otras palabras, duermo y disfruto de ello porque se que horas mas tarde volveré a la vida, o al menos a sentir la vida que se desarrolla alrededor de mi masa corporal. Por eso disfruto del sueño una vez que logro quedar dormido. Si tuviera la certeza de no volver a despertar, creo que no dormiría.
-Hombre pero que cosas dice. ¿acaso no ha oído Ud. hablar de la vida eterna?
-pues mire Ud, si. Muchas veces, que para ello nací a la sombra de la catedral, estudie mis primeras letras en colegio de monjas y crecí en pleno nacional-catolicismo del montañas nevadas y otros cánticos de cara al sol. Pero… no se si me convence mucho. Porque vamos a ver. Si lo entiendo bien, uno se muere y descansa hasta que llega el día de autos y comparece a juicio. ¿Pero mientras eso ocurre? ¿hemos de estar esperando como delincuentes atrapados dentro del lento sistema judicial español? ¿años? ¿Décadas? ¿siglos? ¿MILENIOS? Y lo que es peor, todo eso sin cuerpo serrano que para entonces ya habrá sido pasto de las llamas o comida de gusanos. Sin un cuerpo serrano al que martirizar con una buena dosis de cerveza o al que dar unas buenas alegrías con un buen polvo. Sobre todo eso, ¿milenios sin disfrutar de un buen polvo? ¡Dios mío que tortura!
Además después de tanto tiempo ¿Cómo estará el pinganillo? ¿seguirá funcionando? Para mi que estará mas oxidado que un cable submarino.
Y todo para que el señor ese de las barbas blancas con un triangulo en la cabeza diga… “Sr. Puyazo, En vida Ud. fue un sinvergüenza así que vallase al infierno”
-¿Con los Rolling Stones, Robert Johnson y los otros padres del Blues? ¿con Eric BB king, Eric Clapton y Jannis Joplin?
-Pues no Sr. Puyazo, lo siento. Ponerle a Ud. con esa gentuza seria tanto como enviarlo al paraiso. Ud. va a una caldera diferente, una caldera llena de ejecutivos aburridos, proxenetas con bigote, y algún que otro cura rebotado y un montón de ministros tanto con cartera como sin ella.
-¡Diooos eso si que es castigo!
Claro que puede ser peor.
-Sr. Puyazo, considerando su virtuosa vida, su destino es el paraíso. Tenga su par de alas y ¡a volaaaar!
-Oiga, una pregunta. ¿es cierto eso de que los ángeles no tienen sexo?
-Naturalmente hijo mío. Todo el mundo sabe eso
-!NOOOOOOOOOOOO! ¡yo no quiero renunciar a mi buena ración de sexo! ¡prefiero la caldera!
-Pero hijo mío, si vas a estar en presencia de tu creador. Además, en la caldera tampoco te van a dejar usar el pinganillo ¿Qué te creías?
-O sea que ajo y agua eternamente. Lo dicho menuda tortura, incluso habiendo sido bueno.
Esa es una de las razones (lo reconozco, interesadas) que me inclinan a pensar que hay alternativas mejores, siendo la reencarnación una de ellas. Pero eso lo dejo para mañana. De momento, espero que al menos hallan sonreído con esta sarta de estupideces.
Un saludo