Cuentan que las radios a trabes del Internet están viviendo sus últimos coletazos. Que pronto, muy pronto, los ínter nautas no podrán disfrutar con la variedad de estilos que esta modalidad radiofónica ofrece, sobre todo si lo comparamos con la oferta radiofónica ofrecida por medios convencionales.
Todo sea por el maldito parné.
No lo entiendo. Muy mal han de estar las discográficas, algo que dudo, para tener que andar mendigando derechos por la emisión “on line” de las canciones de sus artistas, que ese es el origen del problema.
Yo creo ver algo mas siniestro, algo fraguado a medias por las compañías discográficas, a quienes solo les interesa la promoción de sus propios artistas, como por parte de algunos gobiernos que desde hace algún tiempo se han sentido molestos por ser incapaces de regular, o mejor dicho controlar, esta nueva forma de comunicación.
Y quizás por ahí vallan los tiros, porque ¿Qué mejor solución para evitar la proliferación de medios de comunicación libres que ahogarles económicamente? De esta forma se evitan el que alguien pueda apuntarles con el dedo y les acuse de querer cargarse el único bastión de la libertad de expresión.
Otra cosa es que puedan conseguirlo. Porque en la actualidad poner en marcha una emisora de radio por Internet es casi un juego de niños.
Es posible descargar todo el software necesario y además de forma completamente gratuita. Desde los servidores hasta programas para la automatización de emisoras. Es tan sencillo que muchas veces he estado tentado de poner en marcha una de ellas para ilustrar un poco mas esta columna. quizás ahora lo haga aunque solo sea por mostrar mi disconformidad con una medida tan absurda.
Personalmente estoy de acuerdo que estas emisoras, como cualquier otro negocio, paguen impuestos proporcionales a sus ingresos por publicidad. Eso es de cajón. Pero lo del canon por la música es un tema mas que discutible.
Hace muchos años, cuando comencé a trabajar en una de las emisoras locales de mi ciudad se produjo un conflicto similar entre la sociedad general de autores de España, y las cadenas radiofónicas. Los de la SAGE querían el canon y las radios decían que si, que bueno, pero que entonces las discográficas debieran de pagar por la promoción, como si cada disco fuera una largísima cuña publicitaria. Los paquetes con nuevos discos que de forma regulas llegaban a los estudios dejaron de llegar, y el conflicto parecía no tener fin hasta que este circulo vicioso fue roto por quienes, al menos en teoría, se iban a beneficiar mas de las pretensiones de la SAGE, es decir por los artistas. Algunos de ellos le hicieron el corte de mangas a la institución y comenzaron a enviar nuevo material sonoro a las emisoras, porque para ellos la promoción era muchísimo mas importante que el Canon.
Esta claro que la radio por Internet aun no ha logrado alcanzar las cotas de poder que tienen las emisoras convencionales, pero hay formas para luchar contra esta medida, y si son capaces de implementarlas vencerán la batalla.
Si yo tuviera una de estas emisoras, a partir de estos momentos, comenzaría a emitir música de artistas noveles, de gente que no cuenta con el apoyo de las multinacionales y que por tanto estarían mas que dispuestos a proveerme con material sonoro a cambio de promoción. ¿Quién me va a prohibir a mi, por ejemplo, emitir a trabes de mi emisora una canción de fulanito de tal si éste, en su calidad de propietario de los derechos me ha dado permiso para programarla? Y conste que ese fulanito también puede llamarse Mick Jagger, que a la hora de promocionar un nuevo trabajo todos tienen las mismas necesidades.
Espero que a la larga todo esto no sea mas que una tormenta de verano y así poder seguir disfrutando de una oferta alternativa radiofónica tan amplia como la que se encuentra en la red.
Por cierto, si alguien quiere de verdad disfrutar de la música blues aquí hay un enlace con una emisora fantástica:
http://www.midnightblues.com
Pero no la intentéis escuchar hoy. Hoy, en un gran numero de emisoras de radio por Internet lo único que se escuchara es el sonido del silencio.
Un saludo

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados