Mucho ruido y pocas nueces
No se si creérmelo, porque parece imposible que pueda haber una marcha atrás. Pero si es cierto que el sr. Brown, sustituto de Blair al frente del partido laborista británico y desde el próximo miércoles al frente del gobierno de su graciosa majestad, si es cierto que ha prometido volver a las raíces del partido, se debiera de entender que la filosofía del “new labour” esta viviendo sus hora finales.
Porque seria de necios olvidar las raíces primigenias de este partido, que no fueron otras que las del marxismo y posteriormente la social democracia, posiciones ambas que equidistan de neo liberalismo enmascarado impuesto por su predecesor.
Digo que no me lo creo porque si bien Blair esta considerado como el alma mater del llamado Nuevo laborismo, también es cierto que a pesar de sus notables diferencias de criterio, Brown fue uno de sus mas cercanos colaboradores y que gracias a su gestión en el ministerio de economía se pudieron llevar a cabo muchas de los reformas propuestas por el primero.
Que va a haber cambios nadie lo duda. Es lo normal cuando un nuevo líder se hace con las riendas. Pero también es cierto que estos van a ser muy puntuales, casi me atrevería a decir que superficiales, ya que lo contrario significaría una ruptura con el pasado Blairista, y Blair aun tiene submarinos, y no precisamente amarillos, dentro la formación, dispuestos a impedir a toda costa el que eso pudiera llevarse a cabo.
Además, Brown en su condición de canciller del tesoro, es decir ministro de economía, tiene muy claro que el mercado laboral es muy sensible a cualquier tipo de cambio legislativo que supusiera una ruptura con las políticas de flexibilización laboral y dudo mucho que se la valla a jugar si en ello se juega también un previsible aumento en la tasa de desempleo
El discurso de Brown, por tanto, debió de ser un discurso de cara a la galería. Tenia como destinatarios aquellos disconformes con la situación ideológica actual dentro del partido.
Ha sido una forma de ganar algunas lealtades (pocas) o de evitar revueltas internas (últimamente bastante frecuentes), nada mas.
Pero quizás este equivocado y las palabras del escocés sean sinceras, lo que significaría un giro radical en la política interna del país, con sus ventajas y sus desventajas para la ciudadanía.
La ventaja de una mejora en los servicios sanitarios, educativos y sociales que de momento andan de capa caída a nivel financiero y consecuentemente en cuanto a la calidad de los mismos y la desventaja de potenciales subidas de impuestos para poder pagar la factura que implica la mejora de dichos servicios. Y esto último, seria un paso muy peligroso, ya que cualquier subida de impuestos es siempre vista con recelo o mal recibida por los ciudadanos británicos, y eso siempre tiene su reflejo en las urnas.
En resumen, puede que me equivoque pero algo me dice que se trata de hacer mucho ruido, pero que habrá pocas nueces. Y si no, al tiempo.
Un saludo
