Lo que son las cosas, al final lo que propuse a guisa de ejemplo en una de mis columnas anteriores, puede que acabe siendo una realidad.
En aquella ocasión el argumento principal era sobre Navarra y UPN, la formación mas votada pero que pudiera verse alejada del gobierno por las ansias presidencialistas del candidato del PSOE, formación que quedo en tercer lugar. Y me preguntaba cual seria la reacción del Partido Socialista si en el caso de Canarias, donde su triunfo es innegable, les arrebataran la presidencia por medio de pactos y similares. En ambos casos servidor abogaba por ser honestos y dejar que las candidaturas mas votadas formaran gobierno.
Bueno, en el caso navarro se sigue diciendo que el PSOE quiere gobernar aunque para ello tenga que pactar con el mismísimo diablo. En las Baleares otro tanto de lo mismo. Y si echamos la vista atrás, a Fraga le robaron la cartera tras las ultimas elecciones autonómicas, en las cuales el partido popular se quedo a un solo escaño de la mayoría absoluta.
Pero, lo que son las cosas, ahora en Canarias los sueños presidencialistas de Juan Fernando López Aguilar se desvanecen porque a los de la Coalición Canaria no les sale de las narices apoyarlo como presidente.
Supongo que debiéramos de prepararnos a escuchar desde los medios afines al régimen las lamentaciones y las acusaciones de deslealtad en contra de aquellos que evitan el que quien gane las elecciones se haga con el poder. Pero obviamente se olvidaran de los otros casos, como el del ayuntamiento de Sevilla por poner solo un ejemplo… mas.
Y es que a muchos herederos de Pablo Iglesias les cuesta mucho admitir eso de que donde las dan las toman, y si ellos deciden obrar de forma un tanto amoral en unos sitios, deben de prepararse a que sus principales oponentes, es decir los populares, hagan tres cuartos de lo mismo.
Quizás, y es solo un pensamiento, se debiera de comenzar a pensar en cambiar la ley electoral actual, esa ley que como por arte de magia otorga diputados a agrupaciones que consiguen muy pocos votos en detrimento de quienes obtienen mas, y permite el que este tipo de pactos y zarandajas se lleven a cabo.
Quizás debiéramos de acercarnos un poco mas a el modelo británico donde los elegidos pugnan directamente los unos contra otros y se adjudica el sillón a la persona que en cada jurisdicción tiene mas votos, es decir se pasa de listas electorales y se vota al individuo.
Pero para emprender ese tipo de reformas hace falta el que la clase política se ponga a la faena y mucho me temo que ni los unos ni los otros están por la labor, ya que, como queda demostrado, tan aficionados a las triquiñuelas son los unos como los otros. Bueno en realidad la historia demuestra de forma reiterada que unos son mas aficionados que los otros.
Un saludo