El peruco del presidente
El peruco del presidente es mágico. Aparece y desaparece como el Guadiana ante las cámaras, pero no, no se preocupen, según la versión oficial nadie le ha levantado el reloj de Mickey Mouse al presidente.
Eso seria imposible porque aparte de que el hombre va blindado por guardas de seguridad, él mismo sabe cuidarse muy bien, que para algo es del gremio.
Porque no nos olvidemos, el presidente Bush nos ha robado la cartera a los occidentales. La cartera de la dignidad, la cartera de la seguridad muchas carteras nos ha levantado el cowboy tejano al resto de los occidentales con sus política agresiva de bombas y sangre.
Al que parece que le han robado algo, al menos por su forma de atacar a los medios, es al aún primer ministro británico, Tony.
Ayer les pego un rapapolvo a los plumillas que levanto ampollas entre los profesionales ingleses de la comunicación.
Parece que el romance entre el premier y los medios ha llegado a su fin, y los que son las cosas este final de las relaciones cordiales con la prensa coincide en el tiempo con los últimos días de su largo mandato.
Blair acuso a los periodistas de dar opiniones en vez de limitarse a informar. Es decir, leyendo entre líneas, de criticar de forma cada vez mas abierta sus políticas y sus engaños, un gran no-no cuando se trata de hablar de un megalómano.
Pero por si acaso quedaba alguna duda de la catadura moral de este individuo, a Tony no le dolieron prendas a la hora de reconocer que fue gracias a esa misma prensa y al uso que los laboristas hicieron de ella por lo que consiguieron llegar al poder y en cierto modo mantenerse en el mismo, que los favores recibidos desde el grupo mediático de Murdock, en contraprestación a otros favores hechos en la dirección opuesta.
Porque no se puede olvidar que gracias a la prensa de Murdock con su periódico bandera en numero de lectores, The Sun, y su periódico serio, The Times, los engaños del primer ministro al parlamento y al pueblo británico fueron de alguna forma edulcorados y no resultaron tan impactantes para su carrera como hubiera ocurrido en caso de no tener este trato de favor periodístico. Es cierto que desde otros medios se lanzaron criticas feroces contra Blair y sus hazañas bélicas, pero el peso del Sun, con sus cuatro millones de copias vendidas a diario, a la hora de crear opinión en este país es mas que notable.
En fin seguiremos sin saber lo que realmente paso con el reloj de Bush, como seguimos sin saber donde se esconde la moralidad del primer ministro británico, capaz de utilizar a los medios para beneficio publico y de crucificarlos cuando a el, personalmente, ya no le sirven para nada, salvo que siga con su no disimulado afán de llegar a convertirse en candidato a una potencial presidencia de la unión europea.
Un saludo
