Vamos con otra de política y terrorismo, aunque en esta ocasión no se trata de una critica a nadie en concreto sino a la sociedad en su conjunto.
Aun no puedo comprender como se hacen las cosas en esta España nuestra.
En el pasado hubo una serie de formaciones políticas a las que se ilegalizó, la mas conocida de ellas, Batasuna. Uno entiende que cuando una formación política, o partido, es ilegalizada ésta ha de abstenerse de efectuar cualquier tipo de actuación publica si quiere mantenerse dentro de la ley, es decir ha de cumplir los dictámenes de los jueces y bien desaparecer bien pasar a la clandestinidad.
Sin embargo eso no es así. Arnaldo Otegui sigue dando ruedas de prensa y los informadores le presentan como “líder de la ilegalizada Batasuna” ¿Cómo se puede liderar algo que legalmente no existe? Pero bueno eso es lo de menos porque alguien seguro que argumentara que aún a pesar de su falta de legalidad el interfecto sigue liderando una asociación que, a mi entender, por no abstenerse a realizar actos públicos y por tanto ponerse al margen de los mandamientos judiciales, es decir de la ley, no deja de ser una asociación de malhechores.
Pero al margen de eso lo que no comprendo es el empeño que tienen los medios de comunicación y la clase política de darle cancha al Otegui este. Los medios porque siguen asistiendo a todo tipo de ruedas de prensa convocadas por una asociación ilegal, los políticos porque a pesar de la ilegalidad le siguen dando al Sr. Otegui e indirectamente a su asociación ilegal el protagonismo que no merecen bien tratándoles como interlocutores bien haciendo valoraciones de sus palabras.
De esta forma, la ilegal Batasuna sigue teniendo voz, y peso especifico en el marco de la política española.
Una de los argumentos que un catedrático nos brindo a los que acabábamos de engancharnos en la facultad para “justificar el hecho de estudiar sociología” y conseguir el titulo o diploma fue este:
“Cualquier individuo puede opinar y ser capaz de hacer teoría social válida. Sin embargo si el que habla no está avalado con un titulo que demuestre su conocimiento científico de la materia, o si se limita a exponer ideas sin apoyarse o contradecir teorías anteriores, su disertación se transforma en charla de bar en vez de tener validez académica”
Yo creo que eso mismo se puede, y se debiera de aplicar a la vida política.
El Sr. Otegui es muy libre y mas que capaz de sentarse en una mesa en cualquier establecimiento publico y hacer demagogia tabernaria. Pero de ahí a entrar en el debate político serio hay un trecho, ya que con la ley en la mano no pertenece a ningún tipo de partido o asociación política legal, por lo que sus comentarios son bien reflejo de sus propias opiniones o en todo caso afirmaciones basadas en la ideología de una asociación de bandidos.
El que los políticos del resto de fuerzas democráticas del país sigan utilizando el discurso tabernicola del vasco como referente para sus propios discursos o el hecho de que el careto de este individuo, y sus opiniones, aparezcan un día si y otro también en las secciones de política de los medios de comunicación es por tanto un contrasentido.
Además, escuchando atentamente a este individuo se puede ver muy a las claras que su discurso, maquillado en algunos casos de cierto tonillo conciliador, no deja de ser un arma que la formación ilegal esta utilizando para sembrar cizaña y crear enfrentamientos entre las distintas formaciones políticas legales, y eso, cizaña, es precisamente lo ultimo que necesita nuestra sociedad.
Si el Sr. Otegui quiere escribir en un periódico, en la sección de cartas al director, o si un rotativo le contrata como periodista de opinión, pues que lo haga. Pero a sus ruedas de prensa nadie debiera asistir y nadie dentro de la clase política legal, debiera de hacer caso de sus palabras envenenadas.
Eso es lo que el resto de los ciudadanos debiéramos de exigir, y no hacemos. Por eso también hemos de incluirnos entre los culpables de que algo tan absurdo pueda llegar a ocurrir
Un saludo y feliz fin de semana.