Violencia en las Aulas
Leyendo la prensa me he encontrado con una noticia en la que se relata la paliza sufrida por una adolescente en un instituto o colegio de secundaria de Marbella. Las dudas sobre la denominación del centro se deben a que uno es de los del plan antiguo, es decir de los del viejo BUP.
Independientemente de los hechos en si mismos, me llama la atención las posibles consecuencias a las que se pueden enfrentar los supuestos agresores. Suspensión temporal o traslado a otro centro. Nada mas.
Con ese tipo de castigos me temo que los agresores no solo no aprenderán la lección, sino que volverán a repetir los hechos bien a su vuelta al centro, o en cualquier otro centro al que les obliguen a ir.
Si este hubiera sido un hecho aislado quizás mi opinión al respecto fuera distinta. Pero la realidad es que hechos como este parece que se repiten demasiado a menudo y por tanto es necesario tomar medidas mucho mas drásticas para esas larvas de dictador que son quienes se dedican a abusar de sus compañeros, pues en realidad se trata de eso, son dictadores en potencia, posiblemente cargados de frustraciones, que proyectan las mismas de forma colectiva (dado que suelen ser muy cobardes) contra quienes ellos consideran extraños.
Estos / as energúmenos merecen algo mas. quizás la vuelta al uso del reformatorio fuera la solución, aunque naturalmente primero debiéramos de reformarlo, o incluso reinventarlo.
Pero es que aun hay mas. Observando el vídeo que alguno de los angelitos hizo de la “hazaña” se llega a la conclusión de que no había ningún responsable del centro en la estancia, presumiblemente el aula, donde se produjeron los hechos. ¿Por qué? Quizás fue al final de la jornada escolar y el maestro se largo con viento fresco. O tal vez fuera entre clase y clase, valla Ud. a saber. Razones que expliquen la ausencia del enseñante las hay de todos los colores. Claro que por otra parte y teniendo en cuenta que los profesionales de la enseñanza tienen las manos atadas y pueden hacer poco o muy poco con sus alumnos, quizás no hubiera cambiado para nada la situación y la paliza hubiera seguido adelante.
Como dije en alguna otra ocasión al hablar de actividades delictivas, y no olvidemos que esta es una actividad criminal que incluye un asalto o agresión física, la mejor disuasión es la certidumbre de ser pillados in fraganti.
Además, no son este tipo de incidentes los únicos que ocurren dentro de los centros escolares. Actos de desobediencia, falta de disciplina, agresiones a profesores, vandalismo, robos e incluso presuntos casos de abusos sexuales, etc. quizás ha llegado el momento de echar mano de la tecnología y equipar los centros escolares, incluyendo las aulas, con sistemas de circuito cerrado de televisión.
De esta forma se podría identificar a los culpables de forma inmediata y actuar en consecuencia. Por otra parte, todos recordamos o hemos oído casos de padres que niegan la mayor cuando les hablan de las burradas que han protagonizado sus retoños. Con evidencia videográfica éstos no tendrían otra opción que aceptar el hecho de que sus descendientes son unos bárbaros. Aparte que como responsables últimos que son de la educación de sus propios hijos pudieran ser obligados a tomar las medidas que fueran necesarias para enderezar a sus retoños.
Pero me temo que eso nunca ocurrirá bien por falta de medios económicos para llevar esta medida adelante, bien porque algún gilipuertas de los de siempre vendrá con la monserga archiconocida y siempre mal utilizada de los derechos humanos. ¿Acaso no es un derecho humano recibir o impartir enseñanza educativa en paz y sin violencia? ¿poder hacerlo sin miedo?
Un saludo
