El periodista, o vocero de la COPE Jiménez Losantos cae muy mal a muchos, aunque también tiene un índice de audiencia que para si muchos quisieran.

Hoy he decidido escucharlo, y la verdad, me lo he pasado bien, Porque aunque es cierto que tiene muy mala baba, por otra parte no se corta un pelo a la hora de decir su verdad.

Lo he escuchado precisamente por la campaña de desprestigio contra su persona orquestada por algunos medios de comunicación, y aunque quizás no comparta todos sus argumentos, esta en su derecho a expresarlos.

Es cierto que su posición es muy partidista, pero por desgracia ese es un defecto mas que común en los medios de comunicación españoles. Losantos es para el PP lo que Polanco y Cebrian, aquellos viejos jerarcas franquistas convertidos al socialismo, son al PSOE.

El antiguo editor de los libros de textos franquistas ha expresado claramente su posición respecto a la oposición, y no ha dudado en emplear descalificaciones que pudieran ser constituyentes de delito. El acolito Cebrian ha hecho otro tanto de lo mismo dejando muy a las claras cual es la tendencia política de los medios afiliados a PRISA.

Lo vuelvo a repetir, es uno de los grandes males de los medios españoles cuya imparcialidad deja mucho que desear.

Algo mucho mas sangrante ha sido la decisión del ministerio de Industria de boicotear una cadena radiofónica, precisamente la COPE. Me refiero a una campaña publicitaria institucional en la que la distribución de contratas ha sido directamente proporcional a la tendencia política de los diferentes medios, en vez de tenerse en cuenta los niveles de audiencia. Eso, como muy bien ha expresado Jiménez Losantos esta mañana, se llama prevaricación, es decir estamos hablando de un delito.

PRISA se ha llevado la mayor porción del pastel, dos de cada tres Euros. El resto ha ido a parar a manos de otros medios, con índices de audiencia menor, pero que pertenecen a grupos editoriales poco críticos con el gobierno.

Y pensar que desde este gobierno pretenden darnos lecciones de democracia cuando son incapaces de practicarla… son impresentables. Como ya he dicho en alguna otra ocasión, algo sigue oliendo a podrido en las instituciones celtibéricas.

Un saludo