José Maria García nunca ha sido mi periodista favorito aunque reconozco que algo tiene el agua cuando la bendicen y que por alguna razón fue el numero uno de la información deportiva.

Una de las razones por las que nunca ha sido mi periodista favorito es porque su estilo era demasiado agresivo, llegando incluso al insulto por medio de poner motes a sus “victimas”.

Ayer, tras una grave enfermedad que le ha mantenido apartado de los medios, excepción hecha de un encuentro con los ínter nautas a través de la pagina del mundo, el veterano periodista iba a realizar su reaparición publica de la mano de Jesús Quintero, en un programa de la televisión publica. Pero eso nunca ocurrió porque alguien decidió que así fuera (mejor dicho que así no fuera). En otras palabras, metieron las tijeras tan a fondo que de la entrevista solo nos ofrecieron un “corte”, ni siquiera un resumen de la misma.

¿A que obedece esta repentina decisión de los directivos televisivos? Si hacemos caso del comunicado emitido por RTVE ésta se debió al hecho de que el veterano periodista vertió insultos descalificaciones y ataques a terceras personas.

¡Acabáramos!

Al Butanito lo desaparecieron de la pequeña pantalla por hacer lo que ha venido haciendo en su dilatada carrera como comunicador ante a los micrófonos de la SER, Antena 3 Radio y de la cadena COPE, aunque aquí quiero hacer un inciso, todas estos insultos y descalificaciones casi siempre, si no siempre, venían de la mando de verdades como puños, que para algo el Sr. García siempre ha contado con un buen equipo de investigación a su disposición.

Me pregunto quienes eran los terceros a los que la televisión publica y supuestamente plural ha querido proteger con una medida tan extrema. Algún día lo sabremos y quizás nos llevemos las manos a la cabeza. Sea como fuere lo que ha quedado claramente demostrado es que la censura sigue existiendo en algunos medios de comunicación españoles, léase TVE.

Los directivos televisivos han optado por técnicas que creíamos felizmente superadas, cuando lo correcto hubiera sido dejar que la entrevista se emitiera y en caso de que alguno de esos terceros se hubiera sentido insultado o atacado sin motivo, el afrentado/a hubiera podido acudir a los tribunales, que para eso están.

No entiendo como los responsables del “ente” han decidido caer tan bajo. Quizás se trate de una vuelta atrás en las practicas de los responsables televisivos, la vuelta atrás al uso de la censura como forma mas eficaz de acallar las voces discrepantes, es decir las voces de quienes resultan incómodos. Si seguimos por ese camino no será de extrañar que en el futuro puedan ocurrir otro tipo de desapariciones, en este caso físicas, ya que al igual que la censura las desapariciones son practicas habituales de aquellos a los que les cuesta admitir opiniones discrepantes. Ver para creer

Un saludo