Como cabía esperar, las autoridades iraquíes han hecho oídos sordos a la comunidad internacional cuando ésta les pidió que no se ejecutara a los dos colaboradores del ex dictador Sadam.
No solo se hicieron oídos sordos a la comunidad internacional. El mismísimo presidente de la republica había solicitado un aplazamiento de las ejecuciones, y tanto a el como a otros altos cargos de la administración iraquí les pilló la noticia por sorpresa.
¿Quién dio la orden? ¿Por qué tantas prisas? ¿a quien benefician estas muertes? Muchas preguntas y pocas respuestas.
La realidad es que a la justicia se le ha hecho un flaco favor con estas actuaciones, igual que a la imagen del nuevo Irak, ésa de nueva democracia con la que nos quieren hacer comulgar quienes fueron responsables del desaguisado que tan solo en un año, y según cifras de la ONU hechas publicas a día de hoy, ha acabado con la vida de mas de 34.000 ciudadanos, aunque el gobierno de Irak rápidamente las ha calificado de exageradas.
El vicepresidente de Irak, un miembro de la etnia Suni declaraba abiertamente en la jornada de ayer al canal cuatro de la televisión británica su oposición a la forma en la que se había llevado a cabo todo el proceso, desde el juicio a Sadam hasta las ejecuciones. Apuntaba también, a instancias del entrevistador la posibilidad de que miembros del gobierno actual, de mayoría Chii, estén detrás o al menos hagan la vista gorda a las milicias que de forma reiterada y abierta están llevando a cabo una sangrienta limpieza étnica en el país. Eso, reconocido por el vicepresidente de la republica dice mucho de cual es la realidad del nuevo Irak, lejos sin duda de ser un país democrático como siguen declarando sus supuestos libertadores.
Hay un hecho que no quiero dejar pasar por alto. Tanto el primer ministro británico como miembros de la administración norteamericana han criticado el como se han llevado a cabo las ejecuciones. No han criticado el hecho de las mismas, algo que en el caso del ingles es contrario a las filosofías europeas en materia de pena de muerte, sino la manera, es decir los insultos en el caso de Sadam o las vestimentas naranjas y la decapitación del hermanastro en estas ultimas. De los americanos me lo espero, ya que al fin y a la postre son uno de los países del mundo (creo que el tercero) donde mas ejecuciones se llevan a cabo. Pero en el caso del ingles es un contra sentido, ya que la posición europea respecto a la pena capital es mas que clara. Recordemos que su aplicación en Turquía ha sido durante mucho tiempo una de las razones por las que se le ha negado su ingreso en la unión.
Es posible que algún día Blair explique este contrasentido, aunque lo mas probable es que como viene siendo habitual en este primer ministro, decida dar la callada por respuesta.
Un saludo