Primero, un saludo. Tras el descanso navideño aquí estamos de nuevo para dar caña a quien lo merezca. Gracias a todos aquellos que de forma puntual siguieron llamando a las puertas de un puyazo que permanecían cerradas. Feliz 2007 para todos.
Ya se acabo el año, aunque eso si el final fue puro espectáculo. Por una parte las horrorosas imágenes del ex dictador Sadam en el patíbulo y por otra la columna de humo del aparcamiento en la terminal 4 de Barajas.
Lo primero, al menos en mi opinión, no ha sido sino el colofón de una parodia judicial con tintes de venganza, que no de justicia, y con el aval del país ocupante.
Bush y sus mariachis pueden respirar un poco mas tranquilos pues una vez muerto el dictador las posibilidades de que se destapen los pecadillos de juventud de la política exterior americana en Oriente medio quedan extintas. Es improbable que las causas pendientes contra Sadam sigan su curso lo que evidentemente evitara el que ciertos personajes norteamericanos tengan que sentarse a declarar sobre quien proporciono las armas químicas al Sátrapa. Muy conveniente, sobre todo de cara a mantener una imagen ante la opinión publica ya de por si bastante deteriorada. Posiblemente Donald Runsfeld ya no necesita las pastillas para dormir.
Sin embargo, lo que son las cosas, al Zapatero de la marca hispana y a su comparsita de payasos institucionales les han crecido los enanos del circo del proceso de paz y andan como alma en pena tratando de justificar lo injustificable y echando balones fuera, por medio de acusar a la oposición de algo de lo que solo ellos, con sus triunfalismo electoralista, y los terroristas, con sus practicas asesinas, son responsables.
Las informaciones sobre el atentado de Barajas hablaban, y aun lo hacen, de dos desaparecidos. La realidad es que fueron tres, los dos ciudadanos ecuatorianos presuntamente asesinados, y el presidente Rodríguez, mas conocido por Zapatero, que tardo 9 horas, 9 en comparecer ante la opinión publica tras la explosión. Nueve horas sin que el hombre del talante tuviera los reaños necesarios para cantar el mea culpa ante las cámaras, una desaparición que en otro país hubiera puesto en estado de alerta a los cuerpos policiales precisamente por extraña.
Nueve horas para después ser incapaz de reconocer sus errores y acabar de una vez por todas con la política del chalaneo con los criminales y de desprecio hacia las victimas. Definitivamente este zapatero debiera de ir a sus zapatos y dimitir por impresentable.
La realidad es que en ambos casos el horizonte se ve cargado de nubarrones. Por una parte los seguidores del ex dictador han prometido venganza lo que significa mas bombas en las calles de Bagdad y otras ciudades Iraquies. Por la otra, una vez roto el frasco de las esencias de la presunta tregua etarra, solo queda ver la saña con la que los descerebrados deciden volver a la escena de terror en el territorio de la Celtiberia.
Mal acabo el año 2006, pero las posibles secuelas bien pudieran significar un mal comienzo para el 2007.
Espero equivocarme

Un saludo