No es por echarme flores, pero al parecer hay mas gente escuchando esta columna, o leyéndola a trabes de Internet de lo que uno pudiera imaginar. Bien eso, o es una cuestión de coincidencia, solo que al parecer en la mayoría de los casos, mis opiniones anteceden a las de otros.
Lo digo porque desde hace muchos años he venido tildando al presidente de los Estados Unidos de América como un cowboy, es decir un vaquero. Así mismo mi critica acerca de la política exterior norteamericana y a los desmanes israelíes han sido una constante en mis comentarios.
Los oyentes habituales me pueden dar crédito por ello. Montones de veces me he referido al loco de la casa blanca con apelativos como el vaquero de Texas, el cowboy, etc., y mire ud. lo que son las cosas mi grafica descripción tiene ahora su reflejo nada mas y nada menos que en las altas instancias del poder británico, en la boca del vice-primer ministro, ese ser humano con apariencia de buldog llamado John Prescott. Claro que el jerarca ha ido mas lejos, ha utilizado mas detalle. Me ha ganado por la mano. Su descripción ha sido mas grafica que la mía, ya que personalmente nunca he hecho referencia al sombrero Stetson.
Así mismo, y consecuente con su forma de hablar y actuar, el Sr. Prescott ha sido mucho mas escatológico, a la hora de utilizar expresiones para definir la política exterior norteamericana. Expresiones que uno nunca ha expresado en publico, por aquello del respeto a la audiencia, pero que definitivamente uno se ha reservado para si mismo.
¡Eso esta bien! ¡al pan pan y al vino, vino!. ¡Llamemos las cosas por su nombre! Si la política del Sr. Bush es una M…da, pues M…da hemos de decir, aunque personalmente aun me resisto a emplear tal vocablo ante el micrófono.
Claro que servidor hubiera preferido el que otra mente mucho mas preclara hubiera sido quien hiciese esos comentarios. Y eso lo digo porque a pesar de estar completamente de acuerdo con el antiguo camarero de la marina mercante britanica metido a ministro, uno sigue teniendo muchísimas diferencias con este nuevo rico de ascendencia proletaria cuyo amor por los coches de lujo y la vida muelle es mas que notorio.
Y es precisamente ese amor al poder el que le ha impulsado ha hacer unos comentarios que desde la perspectiva populista pudieran ser muy bien recibidos, como así ha sido.
La realidad detrás de sus palabras es su necesidad imperiosa de alejarse de su actual jefe por si acaso las barbas de los bleiristas comienzan a raparse en el próximo congreso laborista. Quiere hacerse hueco en el proceso de sucesión y parece ser que lo ha logrado.
Claro, que le comprendo. Tener que abandonar su vida actual con sus dos coches jaguar, una o varias amantes y palacete de lujo para volver al camarote como camarero, y todo ello por seguir siendo fiel a las políticas neocolonialistas de Tony Blair no es plato de gusto ni para el ni para nadie.
No nos engañemos al humano con cara de buldog le preocupa un pimiento el medio oriente salvo que su mención sirva para mantenerse en un cargo que a la vista de su rendimiento, no merece en absoluto, o dicho de otra forma su gestión, su cumplimiento con sus responsabilidades, bien merecen el escatológico calificativo empleado por el mismo. ¡Su gestión ha sido una Mierda!
disculpen, se me ha escapado el vocablo
Un saludo